La lectura no rompe la humillación, pero rompe el silencio.
Los lectores nos fugamos.
Nos ensoñamos necesariamente en un reducto propio.
No para escaparnos sino para transformarnos.
Para escribir nuestro propio texto.
En algún momento salimos y damos a luz a esas palabras esas imágenes.
ENTONCES NOS HACEMOS VISIBLES
No somos los mismos cuando salimos de un libro.-
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